El modelo del urbanismo “racionalista” se desarrolla esencialmente tras la Segunda Guerra Mundial con la reconstrucción de las ciudades europeas y los barrios de planta nueva ubicados en la periferia de los centros históricos.
Los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) fueron el cauce de lo que la historia llamaría “Movimiento Moderno” en Arquitectura. En 1928, tras el éxito en la exposición Weissenholf de Stuttgart de arquitectura moderna, el grupo de arquitectos expositores se propone realizar con carácter periódico unos congresos internacionales. Tras las reuniones, se emitía un comunicado de los mismos para ser difundidos a la opinión pública con cierto afán de enfrentamiento con la arquitectura tradicional.
Los temas de agenda de los congresos reúne las preocupaciones de la arquitectura moderna: la célula de vivienda (mínimo espacio residencial compatible con un estándar de vida), el edificio, el barrio y la ciudad funcional.[1] Tema último que Le Corbusier desarrollaría posteriormente como actor principal siendo Josep Lluís Sert presidente del CIAM.
El IV CIAM de 1933, realizado a bordo del barco Patris II en la ruta Marsella – Atenas – Marsella, sobre el tema “La ciudad funcional” se redacta la famosa “Carta de Atenas”. La preparación de este Congreso fue laboriosa, se analizaron 33 ciudades bajo el mismo esquema de presentación, estableciendo un método – racional y científico – para comparar las ciudades dentro del campo de los estudios urbanos. De este congreso quedan establecidas las cuatro funciones y áreas predominantes de la ciudad industrial: trabajo, residencia, descanso y circulación. La gestión de los centros históricos flota en arenas movedizas.
La “Carta de Atenas” puede resumirse en los siguientes principios: facilidad de control, fragmentación del territorio, segregación de actividades, producción en serie y prefabricación. Se parte de una premisa racional: es más fácil controlar la ciudad en donde cada una de sus áreas está formada por zonas mono-funcionales. Los planes de Le Corbusier sólo pudo aplicarlos – parcialmente – en Chandigarh, India en 1951[2].
Parece importante mencionar dos frases extraídas de LC en declaraciones inmediatamente posteriores a las obras en India: "Primero liquidé el dilema peatón-auto, ya no se encuentran entre sí. Es factible, muy fácil de hacer (…) en este país se duerme fuera, sobre el césped o el techo, no se pueden hacer rascacielos, ya que todos se irían sobre el techo o sobre el césped"[3]. ¿Podría darse el caso que la tecnología constructiva india no estaba preparada aún para las audacias de los planes corbuserianos? Revisemos tres planes previos, proyectos que quedaron en el papel y la maqueta.
1922 – Ciudad para tres millones de habitantes o villa radiante, Sans Lieu, Francia
En 1922 traza de modo radical su teoría urbanística con la ciudad para tres millones de habitantes expuesto en su libro “Urbanisme” de 1925. La semejanza con las propuestas de Garnier son indudables[4] con una mezcla tecnológica de Auguste Perret[5] y la frescura ajardinada de Sir Ebenezer Howard [6] (1850-1928). Se trata de una serie de torres de planta en cruz potenzada (semejante a la griega). Cada edificio es una ciudad en si misma, agrupadas geométricamente, de superficie limpia y nítida, moles de escala gigante – tan gigante que dibuja una avioneta cruzando entre los edificios - cuya lectura a nivel de peatón es armónica por la separación entre ellos, permitiendo que sean atravesados por la luz y el aire: higiénicas[7].
Esta primera utopía de Le Corbusier fue crear una nueva realidad urbana, varias ciudades – edificios integrados con la naturaleza, mostrando una tecnología que no discrepa con una estética atractiva. ¿Por qué una planta cruciforme? ¿Por qué no circulares, como los silos de grano que alaba estéticamente? Corbusier, en la experiencia que se lleva de Perret conoce el comportamiento del concreto aunque, en escalas tan titánicas es difícil prever su comportamiento. No sigue ningún patrón volumétrico puro, sino de apariencia estable, como las patas de una mesa, que pueda soportarse por si misma sin aumentar en masa, ganar en ligereza y ser consecuente con el problema del ángulo recto[8].
Económicamente, la sinergia humana que genera – por economía de aglomeración – lo resume en la siguiente declaración: "El problema planteado es el de las amas de casa. Si se juntan 300 de ellas, se les da intimidad y distancia, por paradójico que parezca, tendrán (además de intimidad), servicios comunes, guarderías, clubes y servicios a domicilio (…) Si se hacen conjuntos de 350 casitas situadas en jardines, no se logrará la síntesis y el sincronismo de las tareas cotidianas. Pero si se reúnen 350 casas, unas sobre otras, de cierto modo inteligente y organizado, se quiebran las distancias, se las anula (…) Así, se pueden realizar funciones que se ejecutan sin interrupción en la vida cotidiana. Primero, las compras se hacen en una cooperativa ubicada en el centro del edificio. En tanto, la unidad de habitación agrupada permite tener sol para cada vivienda; espacio, algo que todos buscan lejos, y pone la vegetación al alcance de todos, alrededor de la casa [9]".
Considerando una altura promedio de 2.4m cada piso y multiplicándolo por 350 viviendas unas sobre otras más los pisos de servicios que han de albergar cada torre-ciudad se llega a la increíble cifra de 1,000m. LC ¿un visionario? Es a fines del siglo XX cuando los países y empresas compiten por ufanarse en poseer el edificio más alto del mundo.
Desde 1922 hasta el 2009 han transcurrido 87 años y el reto aún no se ha conseguido. Dubai, el centro financiero y de diversión ubicado en lo Emiratos Árabes Unidos apenas ha alcanzado con la torre Burj, 808m de altura. Sin embargo, estamos desviándonos del problema urbano de la década del 20: la vivienda. Los rascacielos no sirven para uso de vivienda.
La consideración económica corbuseriana de las amas de casa negociando entre ellas es demasiado frágil como para fundamentar ante cualquier ejecutivo un enorme edificio. La razón principal para la construcción de un edificio de gran altura es el máximo aprovechamiento económico del suelo. Por ello, suelen encontrarse múltiples rascacielos agrupados en las zonas comerciales o residenciales de grandes ciudades, donde el valor del suelo es elevado, como por ejemplo las zonas centrales.
Sin embargo, en el caso de los grandes rascacielos, la motivación económica suele ser en realidad inexistente, pues el exceso de altura conlleva gastos todavía mayores: la alta concentración de la población que suponen los rascacielos exige grandes inversiones en infraestructura, de transporte, de seguridad, de instalaciones, de suministro de agua, electricidad, comunicaciones, saneamiento... Instalaciones cuyo coste recae en las instituciones municipales, que cobran licencias a precios astronómicos a cambio.
En estos casos la motivación para la construcción de un rascacielos es puramente publicitaria, ya que estos grandes edificios, en especial si logran la etiqueta de "edificio más alto" (de la ciudad o país), adquieren relevancia y notoriedad y dotan de una imagen de poder y bonanza económica a sus propietarios o gobernantes.
Para 1930 los Estados Unidos ya estaba clavando sobre su suelo emblemáticos edificios de altura para oficinas y… ¿Europa – el viejo continente - no puede ofrecer nada emblemático. Solamente sus Exposiciones Universales y el exquisito marco histórico de sus centros urbanos.
¿Qué motivaciones puede haber detrás de las propuestas corbuserianas? Veamos. Tras la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética planificó la construcción de ocho grandes torres (las Torres Stalin), siete de las cuales fueron llevadas a cabo[10]. Un enfrentamiento no solo en estilo con su homólogo capitalista sino también de altura. La competencia de quién edifica el edificio público más alto nace ya en esta época y se prolongará hasta nuestro siglo.
En los Estados Unidos, el primer edificio que podría ser considerado rascacielos es el “Home Insurance Building”, diseñado por el estadounidense William Le Baron Jenney. Fue construido entre 1884 y 1885 y constaba de diez pisos. No obstante, hoy en día su altura no resulta impresionante y, de hecho, si fuera construido en la actualidad no sería considerado rascacielos. Otro posible candidato a primer rascacielos sería el “World Building”, de 20 plantas y construido en Nueva York en 1890. Sin embargo, para los estándares modernos, el primer rascacielos auténtico sería el “Park Row” Building de Nueva York, con 30 pisos, construido en 1899. Es, en 1931 cuando se concluye la construcción del Empire Status en Nueva York, con 102 pisos y 381m de altura.
Como hecho anecdótico y de sumo interés en la carrera del edificio más alto, el reconocido arquitecto norteamericano Fran Lloyd Wright en 1956, ya tenía la propuesta para el edificio más alto jamás pensado. Estaría ubicado en la ciudad de Illinois: el “Mille Hill Illinois” de 1,600m de altura empezado a ser planificado en 1920. Como una alternativa solución energética del mismo, propuso un reactor atómico en la cima que proporcionase la suficiente energía para abastecer el edificio y los elevadores[11]. Lo interesante es que, al lado de las propuestas claramente utópicas del futurismo y extravagantes del dadaísmo, éstas intentaban por todos los medios presentarse como reales y solventes.
Estos reveladores proyectos se desarrollan en una época turbulenta: la guerra, la reconstrucción de las ciudades, el descuartizamiento de Europa por parte de los países vencedores, el crecimiento de las ciudades, el inicio de la guerra fría, la industrialización y la agrupación de arquitectos europeos en un movimiento llamado moderno (CIAM), sobretodo en la fase liderada por LC. Intentaremos averiguar qué motivaciones impulsan al maestro para sus propuestas urbanas.
1925 – Plan Voisin, París, Francia
Tres años más tarde a la publicación de “L’ Urbanisme” – 1925 - hizo público el "Plan Voisin" para París aprovechando la presencia como primeros ministros a miembros del partido republicano socialista[12]. Nuestro arquitecto mostraba ya una evidente propensión al gigantismo – en parte por su narcisismo y cabe la hipótesis de grandes pretensiones económicas y publicitarias -. Propugna derribar un sector de la vieja capital francesa de Francia para construir en su lugar inmensas estructuras de planta cruciforme, estilo cruz ortodoxa con la salvedad que las líneas horizontales de los extremos de cada línea son cruzados por tres franjas que van disminuyendo de tamaño entre si. Nuevamente, sostengo que la razón de tal forma en planta obedece a que se sostenga por sí misma ya que los rascacielos de la época disminuían de tamaño conforme crecían en altura.
Los rascacielos fueron concebidos como oficinas, rodeados de edificaciones de vivienda para los empleados de las mismas. La línea recta y el ángulo recto son los únicos criterios válidos para la planificación. Tomando como modelo a Garnier, postula por la segregación de funciones de la ciudad como método racional de resolver los problemas de la misma: de la vivienda, del trabajo, del ocio y la circulación. Basándose en estudios estadísticos, presenta al Primer Ministro parisino la “necesidad” de densificar el centro mediante rascacielos, conseguir la creación de mayor área verde[13] y, en consecuencia, derribar el viejo París de la orilla norte del Sena.
LC plantea para su plan - ¿propagandístico? – la necesidad de un nuevo tipo de calles concebida como aparato de circulación, a semejanza de un organismo vivo. Un sistema concentrado en el centro de la ciudad, donde se ubicaría un aeropuerto y rutas jerarquizadas en un sistema de “siete vías”, desde la autopista regional hasta la senda peatonal, absolutamente segregadas entre sí. El soleamiento estaría garantizado para todos los habitantes, la eficiencia de las relaciones funcionales y el triunfo de las concepciones industrialistas son el soporte conceptual de esta ciudad. Aeropuertos para taxis aéreos y estación de ferrocarriles. A pesar que la imagen es muy distinta a las presentadas por el italiano futurista Sant’ Elia[14] para su “Città Nuova” de 1914, recoge las ideas más extravagantes para su época. En una visita a Nueva York en los años 30, Corbu desafía a los vecinos americanos con una frase típica de su arsenal publicitario: “vuestros rascacielos son demasiado bajos y están demasiado cerca entre sí”.
“La ciudad de la actualidad muere precisamente porque no es geométrica… la geometría es la esencia misma de la arquitectura. Con el fin de introducir el criterio en series en la construcción de la ciudad, la edificación ha de ser industrializada” dirá Neutra en 1954[15]; continúa: “es el control sobre un mundo puesto en orden: en verdad, estos rascacielos albergan el cerebro de la ciudad, el cerebro de todo el país. En ellos se lleva el trabajo de estructuración y de mando, según el cual se realiza la actividad del conjunto”[16]. Las frases resultan casi proféticas. 11 de septiembre de 2001, Nueva York presencia dos aviones estrellándose y derrumbando los rascacielos más emblemáticos de la ciudad: la Nación más poderosa del mundo es casi mortalmente herida. Efectivamente, los rascacielos corbuserianos y su propuesta citadina de villa radial no es más que un sistema de control mediático a nivel local y mundial.
Otro hecho anecdótico en la propuesta de LC respecto a los rascacielos es que en la Carta de Atenas antes mencionada, donde se toca el tema de “la ciudad funcional” como preocupación primaria tiene como conclusiones una serie de cautas recomendaciones en sus 95 puntos publicados, firmados todos ellos por los participantes del CIAM. El empleo de rascacielos no figura dentro de ninguna de sus puntos. Para rematar, el Plan Voisin, plantea que sólo deben conservarse ciertas obras arquitectónicas que nos recuerden el pasado a modo de museos[17].
Le Corbusier pasea sus ideas por todo el mundo en busca de consensos y mecenazgos. Autodefinido como social comunista busca en los gobiernos de tales regímenes le otorguen el poder de plasmas sus ideas como únicas alternativas de solución a los males de la ciudad moderna. LC se presenta como el Mesías capaz de restablecer el orden citadino. En cada ciudad que toca en sus periplos, unas horas le bastan para seducir a las elites locales, encontrar y organizar discípulos que luego lo visitarían en su estudio parisino.
Los rascacielos nunca se llegaron a concretar, pero en su intenso peregrinar, Le Corbusier busca un lugar en el mundo para desarrollar sus principios en sitios tan diversos como la Norteamérica del New Deal de Roosevelt, la Unión Soviética de Stalin (donde entre otros proyectos presenta una propuesta para el Palacio de los Soviets), y hasta en el gobierno colaboracionista de Vichy, al que ofrece ayuda para la reconstrucción de Francia. Tras la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de reconstruir ciudades y proveer de vivienda a las multitudes le da algunas oportunidades de intervención. En Francia se construyen algunas de sus unidades de habitación - edificios de viviendas colectivas de gran tamaño rodeados de espacio verde, casi autosuficientes por la inclusión de comercios y servicios - en Marsella, Nantes y Meaux; también logra construir una de estas unidades en Berlín, para la Exposición de 1957. Mucho le debe haber dolido al maestro haber sido descalificado para la construcción del rascacielos Seagram en pleno centro de Manhattan en los 50. El encargo fue ganado por Mies Van der Rohe y Phillip Jhonson (ya radicados en los EEUU) ya que la corporación ve como una seria dificultad el trabajar a distancia con un estudio francés. No obstante, ya LC había participado en esos mismos años con la propuesta para el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York.
La gran oportunidad de aplicar sus ideas urbanas se da en Chandigarh, en la India, convocado por el primer ministro Nehru. Pero es justamente en esta realización donde se evidencian las debilidades de su sistema urbanístico: la nueva capital de la región del Punjab resulta una colección de magníficos edificios corbusieranos que, sin embargo, no llegan a constituir una ciudad integrada en el sentido de sus propuestas radicales. Pocos años después, dos de sus discípulos dilectos realizan el trazado de la nueva capital brasileña y aplican fielmente los preceptos del maestro; son Lucio Costa y Oscar Niemeyer y el aún discutido plano de Brasilia.
1930 – Cinta habitacional, Río de Janeiro, Brasil
Es importante mencionar cómo surge la iniciativa de LC en visitar una serie de países del tercer mundo. Europa y, sobretodo Francia, era la cuna de la cultura de vanguardia. La mayoría de jóvenes artistas de familias adineradas latinoamericanas viajaban a París para empaparse de los estilos y corrientes de la vanguardia: AmadeTarsila de Amaral, Paulo Prado y Alberto Monteiro de Carvalho; el chileno Vicente Huidobro, el cubano Alejo Carpentier, los argentinos Victoria Ocampo y Enrique Bullrich; todos ellos ávidos lectores del magazín L'Esprit Nouveau, dirigida por Le Corbusier, el pintor Amédée Ozenfant y el poeta Paul Dermée desde 1918. Este grupo de latinos promovieron la invitación del Maestro a la Argentina y el Brasil, con el fin de conocer de primera mano los voceros de la vanguardia europea, entre los que también se incluyeron a Blaise Cendrars, Tommaso Marinetti y José Ortega y Gasset. La modernidad en Latinoamérica era incipiente, los proyectos realizados con mira al “estilo internacional” radicaban básicamente en viviendas individuales. Las naciones de América del Sur tendrían que esperar regímenes autoritarios de corte socialista para que estas novedosas influencias se impusiesen como símbolo de renovación y poder.
Desde el avión pudo tener una visión de la basta topografía Latinoamericana, que desde entonces se convirtió en uno de los factores esenciales para la elaboración de los proyectos urbanos. Desde el cielo comprendió que sólo así era posible imaginar la escala territorial de una ciudad, en relación con los atributos geográficos específicos que la contenían; mirada panorámica que fundamentó los diseños propuestos para San Pablo, Montevideo, Río de Janeiro. Esta experiencia aeronáutica se completó con la travesía dentro del zeppelín Hindenburg, que lo llevó a la capital carioca en 1936.
LC aún no había tenido la oportunidad de trabajar para países del tercer mundo, Chandigarh – en la India – recién abriría sus ojos en la década del 50. ¿Sería acaso la oportunidad ideal para plasmar sus visiones urbanas? LC, hasta el momento, era el Mesías urbano desoído en su propia tierra.
Durante su estancia en los países latinoamericanos no desaprovecha el tiempo. Intenta contactar inmediatamente con los miembros de la alta sociedad en Argentina y Brasil; y al mismo tiempo, su insistencia con los alcaldes de las ciudades visitadas: Luis Cantilo en Buenos Aires, Julio Prestes en San Pablo y Antônio Prado Júnior en Río de Janeiro y posteriormente a Colombia. El panorama era prometedor aunque el campo laboral reducido por la fuerte tradición conservadora. Sin embargo, la cobertura mediática que recibe y los comentarios que difunde respecto a la arquitectura del lugar, la geografía y la necesidad de renovarse causan una profunda impresión entre los estudiantes y élites sociales.
El primer viaje rindió sus frutos. Nunca su popularidad llegó tan alta como en la recepción a su llegada al aeropuerto de Bogotá en 1947. Doscientos arquitectos y estudiantes enardecidos lo esperaban con grandes carteles que proclamaban "A bas l'Académie[18]". Fue invitado a participar creativamente en obras y proyectos: con Niemeyer, responsable de la creativa solución del Ministerio de Educación y Salud de Río; Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan en la elaboración del Plan Director de Buenos Aires y en la definición de la Ville Verte; las 7 vías - aplicadas luego en Chandigarh – y, en Bogotá, la relación que establece con el joven Rogelio Salmona.
Coincide con Niemayer en el candor de la mujer carioca y su risueña sensualidad de movimientos. Todo ello lo plasma en dibujos dentro de lo que se conoce como carnets[19]. Este sentir, unido a la geografía de los ríos que visualiza desde las alturas como son el río Paraná y el de La Plata principalmente, le hacen imaginar “la ley de los meandros” y los voluptuosos cerros de Río comparados con las mulatas de Río… Todo conlleva a una concepción muy femenina de la arquitectura. Es así que entre los morros de Río de Janeiro, concibió la cinta residencial continua. Un “rascacielos” horizontal que se sumerge en el fondo del puerto, en diálogo entre el Pan de Azúcar y el Corcovado modelo luego aplicado al proyecto de la ciudad de Argel; que constituyó según Manfredo Tafuri, la visión urbana más revolucionaria del siglo XX[20].
La edificación de magnitudes extremas, recorre sinuosamente la ciudad de Río sin tocarla, sostenida sobre pilotes, y va uniendo en arcos muy abiertos el puerto con la ciudad atravesando los cerros, como un río suspendido en el aire. Con este apunte, LC, olvida sus radicales planteamientos de la carta de Atenas, deja al lápiz dibujar lo que siente y darle un planteamiento arquitectónico con función de residencia, sin mayores pretensiones de zonificaciones y estratos. Viviendas sociales, por supuesto: dignas e higiénicas.
La "revelación" de una nueva configuración urbana que produjo con los cerros de Río de Janeiro, al concebir el edificio de vivienda como una gran cinta continua y sinuosa, en diálogo con la topografía irregular del sitio tiene un candor inigualable. Desaparece la cuadrícula y el orden cartesiano, aún persistente en las propuestas de Buenos Aires, Montevideo y San Pablo. Esta solución innovadora impregnó el imaginario estético de los arquitectos cariocas: Affonso Eduardo Reidy[21] concretó un fragmento de la cinta en el bloque de viviendas populares de Pedregulho (1947).
La experiencia latinoamericana resultó un punto de ruptura en la trayectoria de diseño del maestro. El descubrimiento de la íntima relación geográfica y climática del continente sudamericano, la nueva imagen de la ciudad forjada en Río de Janeiro - que luego detallará a lo largo de diez años en Argel - y el inicio de una década dura y conflictiva, con escasos encargos arquitectónicos ante las consecuencias de la Crisis Mundial de 1929 y el fortalecimiento de los regímenes políticos autoritarios, de izquierda y de derecha: tanto Stalin en la URSS como Hitler en Alemania, Mussolini en Italia y Franco en España; pueden llevarnos a pensar que la etapa purista, rígida y platónica propias de la estética del ingeniero y de la casa como máquina de habitar sufren una trasformación sustancial.
El cambio que se produce en la obra de LC se abre a la dimensión geográfica, adopta de elementos orgánicos y regionalistas en las pequeñas obras realizadas durante la década de los años treinta para derrotar en la obra más deliciosa y conocida del mismo, la capilla de Ronchamp (1954) en el departamento Haute-Saône, en el noreste de Francia.
Vale decir que, de la abstracción pura y el fervor utópico por la civilización maquinista, cede el paso a las condiciones objetivas y cambiantes de la realidad social, política, cultural y ecológica que definen nuevos parámetros de problemas a resolver: la promenade architecturale, el recorrido, le devuelven por un instante la plástica y sinceridad interior al Maestro. Según las provocadoras afirmaciones de Jencks, se convierte en un posmoderno antes de tiempo y un incipiente eco-hippy[22].
Consecuencias
La terrible repercusión que tuvo la Carta de Atenas las generaciones de urbanistas posteriores junto con los criterios contenidos en el libro de LC en contra de la ciudad integrada y “revuelta” - como definía al trazado medieval - dejan un legado que hoy en día se está revirtiendo: el hombre se libera de su máquina para habitar y recupera su rol comunicativo en la calle que había sido destinada racionalmente a los autos.
Calle, plazas, jardines, avenidas… todo está re adquierendo nuevamente la dimensión adecuada de disfrute y encuentro. La acera normativa para el tránsito busca su “gigantismo” para detenerse a charlar, para el pase de una bicicleta y un grupo de niños en patines. El gigantismo de los rascacielos, con la avioneta volando entre ellos, es temido ahora como posibilidad de un atentado terrorista.
Aquello que el Maestro indica como característica de la vivienda insalubre: las personas pasando el mayor tiempo de su vida fuera de sus casas porque consideran insalubres las propias; en la actualidad, ¡se está intentando revertir! La calle deja de ser un espacio para los autos que no solamente transitan sino que también lo emplean como garaje ¿habrá hecho alguna estadística el Maestro respecto al crecimiento del parque automotor con sus teorías urbanas? No[23].
La huella de LC como un extraordinario difusor de una arquitectura y urbanismo que denomina “funcional” nunca debió de haber perdido su escala. Ciertamente las circunstancias sociales, económicas y políticas fueron el caldo de cultivo perfecto para su entronización como la figura estrella mesiánica de la época. Sin embargo, sus deseos de grandeza y acaparar todos los campos del saber edilicio, de diseño y de planificación fue un contrasentido de su vida y – en la opinión del que escribe – un error. Como instruye un viejo adagio latino “non multa sed multum”[24].
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[1] Hereu, Pere; Montaner, Josep Maria; Oliveras, Jordi. TEXTOS DE ARQUITECTURA DE LA MODERNIDAD. Nerea, Madrid,1999
[2] Montaner, Josep María. DESPUÉS DEL MOVIMIENTO MODERNO. GG, Barcelona, 1993.
[3] Semanario Digital de Teleproyecto ON LINE (www.tele-proyecto.com.ar) a partir de un material cedido gentilmente por el Servicio Cultural, Científico y de Cooperación de la Embajada de Francia en la Argentina." ARQUITECTURA EN LINEA© 2003
[4] Tony Garnier (Lyon, 13 de agosto de 1869 - Roquefort-la-Bédoule, 19 de enero de 1948) fue un arquitecto y urbanista francés. En 1904 presentó su proyecto urbanístico de «ciudad industrial» para 35.000 habitantes, en la línea de las utopías socialistas, mas no tuvo éxito, por lo que se estableció en Lyon donde llevo a cabo una serie de grandiosas obras públicas que no se terminaron de realizar debido al estallido de la Primera Guerra Mundial.
[5] Auguste Perret (1874 - 1954) fue un arquitecto francés. Muchos consideran a Perret como el padre del hormigón, ya que fue el primero en utilizarlo como elemento constructivo y estructural, además de elemento ornamental que presenta en ocasiones desnudo al exterior en algunas de sus obras.
[6] Sus conceptos sociológicos y urbanísticos se contienen en el libro Ciudades Jardín del mañana, cuya versión corregida y completa apareció en 1902.
[7] Una acuarela de la propuesta puede encontrarse en el web site de la Fundación Le Corbusier: http://www.fondationlecorbusier.asso.fr/fondationlc_us.htm
[8] Publicación con este título: “Le Poème de l'angle droit”, París, 1955.
[9] Ídem nota 3.
[10] Los Rascacielos de Stalin, popularmente conocidos como las Siete hermanas, es un conjunto de siete rascacielos construidos en una elaborada combinación de estilo barroco ruso y gótico y situados en la ciudad de Moscú (Rusia). Forman parte del proyecto de construcción de ocho rascacielos en conmemoración del VIII centenario de la ciudad (en el año 1947), de los cuales el palacio de los Soviets nunca se construyó, por lo que se quedaron finalmente en siete. Situados en el distrito oeste de Moscú, fueron construidos durante los últimos años de Stalin, entre los años 40 y 50 (del siglo XX). El proyecto se realizó en los años 30, para cuando el estilo y la altura de las torres eran parecidos a los de la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos.
[11] La imagen es cortesía de The Frank Lloyd Wright Foundation. Puede ser ubicada en la página web: http://archrecord.construction.com/innovation/2_Features/0411history.asp
[12] Paul Painlevé desde el 17 de abril de 1925 al 28 de noviembre de 1925. Aristide Briand desde el 28 de noviembre de 1925 al 20 de julio de 1926.
[13] "¡Una ciudad"!, exclama. "Es la mano del hombre puesta en la naturaleza. Es una acción humana contra la naturaleza, un organismo humano de protección y de trabajo. Es una creación". Ramírez, Juan Antonio. LA METÁFORA DE LA COLMENA. DE GAUDÍ A LE CORBUSIER. Siruela, Madrid, 1998.
[14] Antonio Sant'Elia (Como, 1888 - Monfalcone, 1916) fue un arquitecto y urbanista italiano.
fue un arquitecto y urbanista italiano. Cursó estudios técnicos y trabajó desde los 17 años en Milán como maestro de obras. Más adelante se licenció en arquitectura en Bolonia y abrió un estudio profesional en Milán. Se adhirió al futurismo publicando en 1914 el Manifiesto de la arquitectura futurista. Participó voluntariamente en la Primera Guerra Mundial donde murió.
[15] Neutra, Richard. SURVIVAL TROUGH DESIGNS. NY, 1954.
[16] Ídem, nota 13.
[17] Kruft, Hanno-Walter. HISTORIA DE LA ARQUITECTURA. Alianza Forma, Tomo II, Madrid, 1990.
[18] “¡Abajo la Academia!” o “¡Fuera la Academia!”. Traducción del autor.
[19] Vendría a definirse como cuaderno de apuntes o de dibujo.
[20] La imagen de la cinta para habitar está disponible en la página oficial de la Fundación Le Corbusier: http://www.fondationlecorbusier.asso.fr/fondationlc_us.htm
[21] Arquitecto brasileño nacido en París (Brasil, 1909-1964). De padre inglés y madre brasileña, hija de un arquitecto italiano, cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, entonces capital de Brasil. Junto a su mujer Carmen Portinho, desarrolló algunos proyectos de gran importancia, formando con Lucio Costa y Oscar Niemeyer el grupo que colocó la arquitectura brasileña en el primer plano internacional. Reidy fue el epítome de la modernidad latinoamericana, consiguiendo la expresión total de su obra arquitectónica, marcada por el contenido social y la función estética como evidencia de una ética que suscribe la belleza y la funcionalidad a la realización de lo humano colectivo.
[22] Segré, Roberto. Le Corbusier. Los viajes al Nuevo Mundo: cuerpo, naturaleza y abstracción. Río de Janeiro, 2006. Disponible en: http://www.archivocubano.org/corbu_02.html
[23] Un interesante artículo puede revisarse en la Revilla Gonzáles, Rafael. CIUDAD, MOVILIDAD Y CIUDADANIA. Revista Lima CAP, año2, nro 11, septiembre – octubre 2008, Colegio de Arquitectos del Perú, Lima.
[24] La traducción literal es imposible. Se entiende como no hacer muchas cosas sino hacer cosas pero con profundidad.
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