domingo, 12 de julio de 2009

El “Finis Terre” Moderno

Por: Arq. Nicanor Wong Ortiz // jnwong@cap-regionallima.org

Síntesis: Anthony Giddens (1) en el texto “Consecuencias de la Modernidad” describe la situación actual en que vivimos que no sería más que la radicalización de los postulados de la racionalidad ilustrada o modernidad. ¿Será posible que la humanidad salga de este escollo?

Las ideologías – aparentemente – son los motores del movimiento del mundo. Giddens es uno de los pensadores contemporáneos que han descrito con precisión la situación actual en la que nos encontramos.

Así como desde la física es necesario que algún elemento sea causa de algún efecto que se produzca sobre otro, del mismo modo las divulgaciones de los pensadores contemporáneos modifican el actuar de las élites políticas al modo en que los meteorólogos pueden pronosticar el clima del mundo en base a algunos datos que no llegan a ser del todo regulares.

Aspectos climáticos


El clima, hace referencia a unas determinadas condiciones atmosféricas y telúricas de cada país. La concepción de “espacio localizado” o “donde” es un requisito indispensable para poder ubicarnos mentalmente. Sin embargo el “cuándo” guarda una interacción distinta.

Clásicamente, el “dónde” y el “cuándo” eran dos concepciones ligadas, producto de la observación de la naturaleza que nos rodea y las trasformaciones que sufre durante las diversas estaciones del año. Sin embargo, la abstracción (2) del tiempo aparece dentro un doble proceso: la formación de las ciudades – y la consecuente bipolaridad ciudad-campo – y la difusión del reloj mecánico que expresa esa dimensión “vacía” de cualquier locación. El concepto “tiempo” va organizando el ritmo de vida de la ciudad, mientras que el del “espacio” se torna - contrariamente – imaginativo. Cabe destacar que esto no es más que una mera apariencia. El tiempo como sucesión cuantitativa de un “antes” y un “después” tiene su fundamento en el “espacio material”. Es solamente en el “donde” el espacio material en el que se realizan los cambios que pueden hacernos visualizar el cambio, la sucesión. El desarrollo de la cartografía dividió el planeta en meridianos y paralelos para que, en 1884 se llegue a un acuerdo internacional por el que el Planeta se divida en 24 husos horarios empleando los meridianos, siendo el de origen el de Greenwich.

De todos modos, esta apariencia que el “tiempo” está desunido del “espacio”, para nuestra concepción moderna es una precondición clave. El hombre moderno, junto con los avances tecnológicos en materia de trasporte, controlará su vida a través del tiempo por sobre el espacio.

Esta dislocación tiempo-espacio afecta, positiva o negativamente, el marco histórico mundial de la acción y la experiencia humana, vale decir, los hábitos y las prácticas locales. Desarraigar las relaciones sociales de sus contextos locales de interacción significaría re estructurarlas en fantasmagóricos intervalos espacio-temporales dentro de un eterno e impredecible presente climático.

Una nueva cartografía mundial

El mapa social de nuestra sociedad se caracteriza por la diversidad y la individualidad. Si el racionalismo ilustrado proponía la adhesión mundial al proyecto de la consecución de la felicidad universal en base al desarrollo progresivo de la técnica y la razón (evolucionismo progresista), dicha adhesión universal no ha llegado a todo el orbe habitado y en los países industrializados o del primer mundo se encuentra en serio cuestionamiento.

La técnica representativa o simbólica (3) del mapa mundial, considerando el mundo como la locación terrestre inmóvil pasó a segundo plano con el proyecto racional. El astrolabio y el cuadrante para localizar, ya sea un individuo en particular o grupal, sería reemplazado por el dinero. Keynes (4) distinguiría el “dinero-en-cuenta” del dinero propiamente dicho. El primero está sujeto a mecanismos de préstamo, deuda, crédito y tiempo: sistema bancario; una de las características fundamentales del proceso capitalista denunciado por Weber. La aparición de estos sistemas de crédito pueden leerse como otra consecuencia del distanciamiento entre tiempo y espacio. La capacidad de estar presente en el mundo quedaría desligada de la ubicación física de la acumulación de bienes. Estaremos donde nuestra tarjeta de crédito realice una transacción.

El cartógrafo

El sistema moderno legitimaría al individuo en relación a una profesión que haya aprendido a través de un organismo constituido y reglamentado por el Estado-Nación: la Escuela. Foucault (5) indicaría que prisiones, escuelas y centros de trabajo (6) son instituciones propiamente modernas.

El dibujante experto del mapa mundial moderno: capitalista e industrializado, debería no solamente representarlo sino también supervisar las actividades de la población en la esfera política y económica, señala Giddens. Como cuadrante (7) emplearía los novedosos sistemas de información, como astrolabio (8) la fe en que las estrellas sigan manteniendo la posición que convenga al dibujo del mapa. ¿De qué otro modo se podría explicar la crisis económica que acontece en el 2009? ¿No es de suponer que el “profesional experto” puede y debe supervisar estos acontecimientos y predecir lo que se aventura? Los Estados Unidos, la economía más grande del mundo, excedieron sus créditos hipotecarios ante una burbuja inmobiliaria por un valor de la moneda aparentemente bajo. Será una de las características propias del capitalismo (9) e industrialismo (10) moderno ver, el mapa, no como una herramienta útil y “segura” para desplazarse sino como producto para vender al mejor postor.

El mapa


El producto propio del trabajo de cualquier cartógrafo es la representación adecuada de un mapa que permita orientar de modo seguro a los viajeros y navegantes en sus viajes.

Fiarse del mapa es una condición “sine qua non” para individuos e instituciones, pero esta condición humana se apoya en otra menos tangible: la fe.

Tanto las señales simbólicas como el dinero o los sistemas de expertos como los profesionales titulados necesitan de esta capacidad abstracta de respeto al valor de la acción que realizan. Para Simmel (11) la fiabilidad tiene relación con la confianza del público en las instituciones gubernamentales. Las formas de fiabilidad descansan sobre vagas y parciales comprensiones en base al conocimiento, un conocimiento inductivo débil (12) “tengo fe que todo irá bien”. La cartografía de lo real pasa a la esfera de lo posible, probable y disponible.

El riesgo de encallar


Luhmann (13) reconoce que la fiabilidad y la confianza están estrechamente unidas pero con un matiz de diferencia que luego mencionaré.
Ambas palabras se comprenden en relación a la ausencia de conocimiento puesto que no me fiaría o confiaría en algo que de por si supiera que su resultado sería positivo o no dañino.

El “riesgo”, término que – aparentemente – sólo aparece en el periodo moderno (“risk” llega al inglés por vía del español en el siglo XVII probablemente a través de un término náutico que significa peligro de chocar contra un risco). Dada la reciente introducción de este término al léxico inglés, asume que es una característica de la modernidad. No significa que el pre moderno no distinguiese estos términos sino que estaban empapados de la cosmología religiosa. La posibilidad de sufrir un accidente era entendida como un designio de la providencia divina de la cual, Dios, sacaría alguna lección buena del mismo: “Omnia in bonum” (todo es para bien). Sin embargo, el racionalismo ilustrado reniega de esta concepción religiosa, introduce la noción de “azar” y de “coincidencia”. Cada “ciudadano” está llamado a ser responsable de las consecuencias de sus propias decisiones y acciones. En la analogía con “el mapa”, éste no interesa; lo importante será la elección; de tal modo que “si uno se abstiene de la acción no corre ningún riesgo”. Giddens señala que hay un error en esta afirmación puesto que no considera los factores externos a la inacción. El axioma es válido fuera de la realidad pero no dentro del mismo donde el accionar de uno repercute de algún modo en otro y otros. ¿Acaso los Bancos modernos no cuentan con personal cualificado, de las mejores instituciones educativas, como para no haberse dado cuenta que el afán de lucro les dejaría sin capital en sus créditos inmobiliarios e irían a la quiebra?

Es pues que “fiarse” presupone el riesgo a diferencia de la confianza y ambas de la posibilidad del fracaso.

El timonel

Todas las culturas del orbe mantienen una tradición que rinde homenaje al pasado y valoran los símbolos puesto que perpetúan la experiencia de las generaciones. Esta actitud cívica integra el control reflexivo de la comunidad manejando el tiempo y el espacio en la continuidad del pasado con el presente y el futuro. No es estática, ya que ha de ser reinventada por cada nueva generación al hacerse de la herencia cultural de los que les preceden.

Sin embargo, en las culturas de tradición oral el concepto de pasado se diluye. Recién con la escritura se marca un distanciamiento entre tiempo y espacio en la que la apropiación reflexiva del conocimiento puede poner de relieve dicha tradición de tal modo que el pasado tiene mucho más peso que el futuro.

Contrariamente, para la racionalidad ilustrada, la rutina de la vida cotidiana no tiene conexión con el pasado. El “así se ha hecho siempre” a la luz de los nuevos conocimientos sería tan sólo válido como una cuestión de principios. En las culturas modernas las prácticas rutinarias son alteradas con los progresivos descubrimientos.

A pesar del desborde informativo de nuestra época, la decisión de fiarse no ha desaparecido, justamente porque – ante la abundancia de datos – no hay certeza de verdad. Nadie se fía de quien es trasparente en sus acciones sino de quien no ofrece información completa en la cual confiamos que sea cierta. Es acá donde radica la diferencia entre fiabilidad y confianza. La primera está estrechamente ligada a la contingencia o azar, mientras que la confianza a la honorabilidad de alguien ante un riesgo. Vale decir, confío en el timonel del barco y este se fía del mapa del cartográfico y del buen clima.

La fiabilidad es el eslabón entre la fe y la confianza que – como sostiene Giddens - proceden de un conocimiento inductivo débil. Es la confianza en una persona o en un sistema.

Un viaje hacia el “Finis Terre”


La creencia en que la Tierra era plana y flotaba sobre un mar eterno y misterioso fue, por siglos, una verdad empírica que detuvo a los navegantes a salirse fuera del rumbo trazado por la línea costera. Podríamos decir que el viaje era “seguro” puesto que el conjunto de peligros quedaban minimizados dentro de un riesgo aceptable.

Durante el proceso racionalista, al que podríamos situar en el siglo XIII, esta capacidad humana debería haber podido establecer conocimientos ciertos y perdurables. Sin embargo, lo que Giddens denomina “reflexión” no se entiende como un reflejar algo conocido sobre lo “real externo” sino sobre “lo representado en nuestro conocimiento”. ¿Puede entonces la racionalidad proporcionarnos conocimientos ciertos? Karl Popper (14) asegura que nunca podremos estar seguros que un conocimiento no será reformulado en algunos de sus elementos por lo que “la ciencia descansa sobre arenas movedizas” (15). No hay certeza de verdad sino puras conjeturas. Salvado así el riesgo del equívoco y su consecuencia fáctica de irresponsabilidad ante el error, cualquier demostración especulativa es igualmente válida.

A pesar que los ilustrados franceses tenían una afición por redefinir el mundo – como hizo Adán por encargo de Dios de colocar nombre a cada animal – empezando por la zoología y la botánica, encontraron una rápida definición para la criatura “imagen y semejanza de Dios”: ser racional, dejando de ser un compuesto de cuerpo y alma ¿ son completas ambas definiciones? Si bien la primera surge dentro de un contexto deísta (16), la segunda proviene de la escolástica (17) medieval. A mi juicio, la definición más adecuada sería la de “verbo encarnado” (18) para conjugar de este modo su accionar social hablante, por lo tanto racional y, el cuerpo o materialidad que le corresponde.

Se podría decir que en el Modernismo los fundamentos epistemológicos son falibles, que la historia no tiene teleología – por lo tanto la idea de progreso no puede ser defendible – y en la agenda social adquiere importancia lo ecológico y los nuevos movimientos sociales. Hablar de postmoderno como reemplazo de la modernidad es imposible puesto que sus reflexiones solamente conciernen elementos estéticos de la modernidad. Socialmente podría referirse a la trayectoria social que se aleja de las instituciones modernas y nos conducen hacia algo nuevo y distinto, pero esto no demuestra su existencia.

Concuerdo con Giddens: “no hemos ido más allá de la modernidad sino que estamos viviendo la fase de su radicalización” cuyos rasgos son:

- La disolución del evolucionismo
- La desaparición de la teleología histórica: progresismo
- El reconocimiento de su reflexividad racional
- La caída de Occidente

El carácter cambiable e inestable de la realidad, que niega el racionalismo moderno, promueve como hábito social la incertidumbre hacia el futuro. La confianza, basada en los valores personales, está también sujeta de la orientación cognitiva creada por las cambiantes perspectivas del mundo social: no hay base trascendental de los mismos sino racional y, por lo tanto, incierto.

Si la mundalización o globalización, como característica de la modernidad, se sustenta en el distanciamiento espacio-temporal, las relaciones sociales se pueden convertir en un océano navegable siempre y cuando los fundamentos antropológicos encuentren una formulación adecuada - más allá de las reducciones racionales, lingüísticas o afectivas - y se recupere la noción de verdad y trascendencia. De otro modo, esta barcaza que llamamos mundo se precipitará inexorablemente en ese mar eterno y misterioso de la incertidumbre.

Notas:

(1) Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo británico, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. El libro base al que hace referencia este ensayo es: Giddens, Anthony "Consecuencias de las modernidad", Alianza Editorial, Madrid, 1990.
(2) Separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción.
(3) Giddens indica que uno de los dispositivos de desanclaje, vale decir, mecanismo que remueve la relación social de lo inmediato dentro de un contexto: separación del tiempo y espacio; es la creación de señales simbólicas, por excelencia será el dinero.
(4) John Maynard Keynes, primer Barón Keynes, CB (Cambridge, 5 de junio de 1883 - Firley, 21 de abril 1946) fue un economista británico, cuyas ideas tuvieron una fuerte repercusión en las teorías económicas y políticas modernas, así como también en las políticas fiscales de muchos gobiernos.
(5) Michel Foucault (Poitiers, 15 de octubre de 1926 – París, 25 de junio de 1984), fue un filósofo, e historiador francés, profesor en varias universidades francesas y americanas y de la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984).
(6) Foucault, Michel. Disciplina y Penalidad. Allen Lane, Londres, 1977
(7) El cuadrante es un antiguo instrumento utilizado para medir ángulos en astronomía y navegación.
(8) El astrolabio es un instrumento que permite determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste.
(9) El capitalismo es un sistema de producción de mercancías centrado en la relación entre la propiedad privada de capital y una mano de obra asalariada desposeída de propiedad, siendo esta relación la que configura el eje principal del sistema de clases. La empresa depende de la producción dirigida a mercados competitivos en la que los precios son las señales para los inversores, los productores y los consumidores.
(10) El industrialismo es la utilización de fuentes inanimadas de energía material en la producción de artículos de calidad, asociada al papel central de la maquinaria en el proceso de producción. Presupone una organización social regularizada de la producción que coordina la actividad humana, las máquinas y las entradas y salidas de materias primas y productos.
(11) Georg Simmel (Berlín, 1 de marzo de 1858 – Estrasburgo, 28 de septiembre de 1918) fue un filósofo y sociólogo alemán.
(12) El razonamiento inductivo es una modalidad del razonamiento no deductivo que consiste en obtener conclusiones generales a partir de premisas que contienen datos particulares. Por ejemplo, de la observación repetida de objetos o acontecimientos de la misma índole se establece una conclusión para todos los objetos o eventos de dicha naturaleza.
(13) Niklas Luhmann fue un sociólogo nacido en la ciudad de Lüneburg, Baja Sajonia en 1927. Falleció en 1998. Publica en 1964 la primera obra dedicada a analizar problemas sociológicos a partir del uso de la teoría de sistemas: "Funktionen und Folgen formaler Organisation" (Duncker & Humblot, Berlín, 1964).
(14) Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902 - Londres, 17 de septiembre de 1994) fue un filósofo, sociólogo y teórico de la ciencia nacido en Austria. Expuso su visión sobre la filosofía de la ciencia en su obra, ahora clásica: “La lógica de la investigación científica”, 1934.
(15) Popper, Karl. Conjeturas y Refutaciones. Routledge, Londres, 1962.
(16) Doctrina que reconoce un dios como autor de la naturaleza, pero sin admitir revelación ni culto externo.
(17) Filosofía de la Edad Media, cristiana, arábiga y judaica, en la que domina la enseñanza de las doctrinas de Aristóteles, concertada con las respectivas doctrinas religiosas.
(18) El término lo extraigo del libro cristiano llamado Biblia o Neo Vulgata, específicamente del evangelio de Juan 1,14.