Por Guillermo Hevia García
Un fenómeno que se ve con mayor
recurrencia en la arquitectura, es una cierta tendencia hacia la
homogeneización de las formas y recursos constructivos o materiales, de manera
que el contexto físico, social o cultural en el que se insertan los proyectos
tiene cada vez menos importancia.
El exceso de conectividad ha hecho de que
las distancias culturales tiendan a desaparecer, y con ello los aspectos
propios y característicos de cada cultura o contexto, tienden también a
diluirse, dando lugar una cierta globalización y homogeneización de la
arquitectura.
Es muy recurrente escuchar frases como
“más de lo mismo”, o “esto podría estar localizado aquí o allá”, para referirse
a un proyecto u obra de arquitectura. Las modas y temas a tratar en la
arquitectura, se vuelven cada vez más recurrentes, y por ende, la aparición de
lugares, o quizás mejor llamarlos, formas comunes, es un fenómeno que se ve
cada vez con mayor frecuencia.
Si hacemos el ejercicio de mirar las
arquitecturas vernáculas de hace 500 años y hacia atrás, nos encontraremos con
una marcada diferencia formal y espacial, que responde, no sólo al contexto
climático, físico y material en el que se insertan, sino que también a una
cierta forma de vida para las cuales estaban pensados dichos edificios. Esto
responde también a un estado de aislación y a limitantes geográficas que hacían
imposible replicar una determinada forma o edificio.
Con el mejoramiento de las comunicaciones
y relaciones entre culturas, hemos podido ver como cada vez con mayor
frecuencia, las formas y proyectos
comenzaron a replicarse, hasta llegar a un punto de total comunicación y
conexión que es lo que existe hoy en día.
Resulta sorprendente observar como una
determinada solución espacial, formal o material, se repite sin ningún tipo de
mediación, entre oriente y occidente o entre hemisferio norte y hemisferio sur,
desapareciendo cualquier tipo de barrera física, climática, geográfica,
cultural o social.
Ha comenzado ha desaparecer la mirada
hacia lo propio y ha aumentado la fascinación por lo externo, al punto de que
hoy en día los edificios se realizan completamente como cajas de vidrio
carentes de orientación, las cubiertas son planas sin importar el clima
existente o las soluciones materiales son las mismas, sin siquiera detenerse a
pensar en la condición ambiental que se debe generar en un determinado
interior.
Obviamente la arquitectura debe
evolucionar, y la conectividad, lejos de ser un valor negativo, supone muchos
beneficios y avances, sobre todo en la capacidad para compartir conocimientos,
pero sin embargo y por lo mismo, debemos estar siempre atentos a realizar
proyectos que rescaten y respondan de manera adecuada a un determinado clima,
cultura o contexto propio y muchas veces no replicable, que se debe convertir
finalmente, en su principal valor.
Cita: García, Guillermo. “La
globalización de la arquitectura y la consecuente homogeneización de la forma”.
24 de septiembre de 2012. http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/09/24/opinion-la-globalizacion-de-la-arquitectura-y-la-consecuente-homogeneizacion-de-la-forma/?utm_source=Plataforma+Arquitectura&utm_medium=email&utm_campaign=7175d730b9-RSS_EMAIL_CAMPAIGN
Cita: García, Guillermo. “La globalización de la arquitectura y la consecuente homogeneización de la forma”. 24 de septiembre de 2012. http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/09/24/opinion-la-globalizacion-de-la-arquitectura-y-la-consecuente-homogeneizacion-de-la-forma/?utm_source=Plataforma+Arquitectura&utm_medium=email&utm_campaign=7175d730b9-RSS_EMAIL_CAMPAIGN
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada